| Publicado en Periódico La Nación del Domingo 23 de Agosto, 2009. Costa Rica. http://www.nacion.com/ln_ee/2009/agosto/23/opinion2066712.html Steffan Gómez Campos | steffangc@gmail.com |
Politólogo
En su célebre obra La tercera ola: La democratización a finales del siglo XX , Samuel Huntington describe que la historia política del último siglo ha estado marcada por tres grandes movimientos hacia la democracia. Sin embargo, Huntington también advierte que las dos primeras olas de democratización fueron seguidas por contraolas o procesos de retroceso, con regímenes que pasaron de democráticos a no democráticos. De la tercera contraola no se ha escrito mucho, pero al ver la situación actual en América Latina, resulta conveniente preguntarse ¿cuán consolidadas están nuestras democracias?
El inicio de la tercera ola democrática en la región se dio, formalmente, en 1978, con la transición ocurrida en República Dominicana, seguida de otras transformaciones similares ocurridas en Perú y Ecuador, entre otros. A partir de ese punto de inflexión, se entró en una era de transformaciones políticas y económicas, a tal punto que, hoy, los 18 países latinoamericanos (sin contar a Cuba), cuentan con elecciones limpias y más o menos transparentes que garantizan la alternabilidad en el poder, y dan garantías mínimas para el ejercicio de la ciudadanía.
Desafíos pendientes. Sin embargo, al ampliar el concepto de democracia e incluir variables relacionadas con el desempeño político, gobernabilidad y estabilidad, se hace evidente que la región aún enfrenta grandes desafíos en este ámbito y que en muchos casos, el paso hacia la democracia ha sido tímido o incluso en un movimiento hacia atrás. Varias mediciones regionales dan muestra de esa tendencia.
Por ejemplo, al analizar los datos del Índice de Freedom House, que mide las libertades civiles y derechos políticos, encontramos que de 1978 al 2008, en ocho países se ha dado un cambio en dirección positiva hacia la democracia, al pasar de regímenes no libres o parcialmente libres a regímenes libres (Argentina; Brasil; Chile; El Salvador; México; Panamá; Perú y Uruguay). No obstante, otros seis países no han podido dar el salto hacia regímenes libres y, por el contrario, se han mantenido estancados como parcialmente libres a lo largo de estos 30 años de mediciones (Bolivia; Ecuador; Guatemala; Honduras; Nicaragua; y Paraguay).
El panorama de fragilidad democrática se hace aún más evidente cuando se utilizan los Indicadores Mundiales de Gobernabilidad del Banco Mundial. En este sentido, al analizar la situación de América Latina en el campo de Estabilidad Política y No Violencia , se observa que si bien es cierto doce países han mejorado sus condiciones de 1996 al 2008, solo cinco de ellos presentan valores positivos en la escala de medición (Chile; El Salvador; Panamá; República Dominicana; y Uruguay). Más preocupante aún, en seis países se han incrementado la inestabilidad política y la violencia (Argentina; Bolivia; Colombia; Costa Rica; Paraguay; y Venezuela).
Efectividad del Gobierno. El otro indicador que revierte importancia es el de Efectividad del Gobierno. En este caso el panorama es también sombrío. Si bien once países han mejorado su desempeño de 1996 al 2008, solo dos casos (Costa Rica y Chile) representan valores positivos en la escala de medición que utiliza el Banco Mundial.
Finalmente, si se comparan los datos del Índice de Democracia, esta vez de la Unidad de la Inteligencia de The Economist , vemos que la situación no luce muy diferente y, como se explica en el Informe del 2008, durante los dos últimos años la tendencia dominante en el mundo ha sido el estancamiento de los procesos democráticos. Efectivamente es así también para el caso latinoamericano. En términos absolutos la mitad de la región (9 países) ha mejorado levemente su desempeño en este Índice al comparar los datos de la primera medición del 2006 con la más reciente del 2008. Sin embargo, en la otra mitad de los casos los valores absolutos se han estancado, o bien reducido durante estos dos años.
Acá, vale destacar que Honduras y Venezuela son los dos países que muestran una clara reducción en sus índices de democracia. Por otra parte, los datos son particularmente preocupantes al poner atención a los valores relativos según el ranquin de medición. En este caso, siete países (40 por ciento) han bajado su posición relativa dentro de los 167 países evaluados, lo cual evidencia que el estancamiento al que refiere The Economist , en efecto ha impactado considerablemente la región.
Luces de alerta. De esta forma y a manera de conclusión, si bien el final del siglo XX trajo una nueva dinámica democrática a los países latinoamericanos, con el inicio del nuevo siglo y según lo muestran las diversas mediciones, la región ha venido reduciendo su desempeño democrático y en algunos casos incluso retrocediendo. El cuadro adquiere mayor coherencia cuando a la par de estos indicadores se analiza también la tensa situación política que en los últimos meses se ha vivido en países como Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Ecuador, y más recientemente Honduras, entre otros. Es por ello que las democracias de América Latina se enfrentan hoy con el gran reto de seguir en el camino de la consolidación, o bien caer en las sinergias de esa contraola democrática que describía Huntington. Sin duda alguna, los datos y los acontecimientos están encendiendo las luces de alerta en este sentido.