Friday, July 10, 2009

Honduras: Negociar o show político

Me pregunto si tanto Zelaya como Micheletti tenían la intención de ir a San José a negociar, o más bien fue parte del show político que han montado desde el inicio de la crisis en Honduras.

Cualquiera que haya llevado clases básicas de negociación sabe que para negociar hay que pasar de las posiciones a los intereses. Que además, se negocia cuando el costo de no negociar es mucho mayor. Y tercero, que se negocia siempre de posiciones de poder más o menos similares (no se negocia con quien no tiene poder claro está, porque no hay nada que negociar).

Pues bien, me pregunto cuál es la lectura que Zelaya y Micheletti hacen de la situación hondureña en estos momentos. Pareciera evidente que el costo de no negociar es bastante alto, aunque los líderes de ambos bandos aún no lo vean o reconozcan. Estoy seguro, el pueblo hondureño dentro de poco pensará totalmente diferente a ellos, indistintamente de a quién apoyen. Es decir, en unas semanas más de bloqueo comercial, reducción del turismo, congelamiento de créditos y cooperación internacional, es claro que el costo de NO negociar es bastante alto en términos sociales y económicos para el pueblo hondureño. ¿Por qué Micheletti no quiere negociar entonces? Quiero ver cómo va a lidiar con esa presión.

Por otro lado, Zelaya tiene la presión de haber sido el primero en romper el orden constitucional comportándose como si estuviera manejando su hacienda en vez de un país democrático. Si Micheletti es inteligente y logra "darle la vuelta a la tortilla" es claro que Zelaya puede quedar como el malo de la película, y por ende tiene bastante que perder. Sólo hay dos factores que aún lo salvan: 1) fue electo democráticamente, y 2) fue sacado del país en piyamas en un asalto nocturno que el ejército hizo en su casa para montarlo en un avión y llevarlo a Costa Rica en un acto totalmente anti-democrático. El primero le da la legitimidad frente a la comunidad internacional. El segundo le da el papel de víctima a nivel interno con sus seguidores.

En fin, ojalá que ambos entiendan que ya un joven murió producto de esta crisis, muchas personas están sufriendo de la baja en turismo, y que al final el pueblo y los más pobres son los que pagarán la factura de esta crisis política. Micheletti abrazado del poder no lo quiere soltar (debe ser difícil sentarse en la silla del Jefe y soltarla rápidamente) y Zelaya sacado de la silla abruptamente y herido en su orgullo, quiere retomarla. Pero en todo caso, ninguno de ellos, ni las múltiples personas que están alrededor de ellos, van a sufrir los efectos económicos de esta crisis política. Será el pueblo, el que vive de vender souvenirs o los niños que reciben becas con fondos de cooperación, etc, los que correrán con los sacrificios de políticos anti-democráticos, embriagados por el populismo o el poder militar. El costo social y económico ya es más alto que el costo de negociar, pero tal parece las partes sólo coinciden en no estar de acuerdo con esto. Una muestra más, que ninguno de los dos bandos está realmente preocupado por el pueblo!!

Habrá que esperar que las intransigencias y descalificaciones que brincan de un lado a otro, bajen de nivel y que la comunidad internacional pueda persuadirlos a sentarse en la misma mesa, verse a la cara y arreglar este asunto. Mientras se comporten como un par de niños peleados y orgullosos que se resisten a tan siquiera verse la cara, está claro que no hay voluntad política de negociar, y por ende, no hay interés real de solucionar la crisis. El interés supremo, si son tan democráticos como dicen, es volver al orden constitucional, que el país retorne a la paz, y garantizar que nadie rompa con el orden legal. Cuando las posiciones sean suplantadas por ese interés, entonces se podrá hablar de negociación, antes no....

Como dijo Margarita Martí profesora de negociación de ESADE; "Para negociar bien hay que aprender a ser suaves con las personas y duros con los problemas". En Honduras en cambio están siendo duros con las personas y muy suaves con los problemas.

Steffan G.C.

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