Sin duda alguna, el doble discurso latinoamericano, y la doble moral con que cambiamos dicho discurso es único. De hecho, este no es un tema nada nuevo, la gente a diaro critica cómo hay personas que simplemente se acomodan donde "mejor calienta el sol" y hoy tienen un discurso, pero mañana otro diferente.
Y en efecto es entendible, si es que nacemos con eso, y luego se sigue utilizando en las demás esferas de la vida. Digo esto a propósito de la crisis de Honduras, y el doble discurso de la región sobre el papel que debe jugar Estados Unidos.
Recordemos que en la pasada V Cumbre de las Américas, uno de los mayores logros (así informado en los medios de toda la región), fue precisamente que el Presidente Obama llegó con un discurso mucho más cálido, colaborador y abierto con la región. No con la intención de imponer el poder de Estados Unidos (al estilo Bush), sino con la idea de construir con base en el diálogo y el respeto a la soberanía de los países y las instituciones regionales del sistema internacional.
Sin duda esto fue un gran logro, sobre todo para todos aquellos más propensos a la izquierda revolucionaria. Fue un suspiro al "imperialismo yanqui", a la "opresión que el capitalismo ha ejercido sobre latinoamérica a lo largo de tantos años". Claro, América Latina (y sus países), ahora son libres y soberanos de Estados Unidos. Hugo Chávez incluso le dio la vuelta al mundo, esta vez por darle un fraternal apretón de manos a Obama y entregarle una copia del libro Las venas abiertas de América Latina, según él, para hacer evidente la explotación de la cuál los lationamericanos han sido víctimas. Fueron muchos los que celebraron esta Cumbre, pero sobre todo los de la izquierda.
En este sentido, celebro el discurso de Oscar Arias, Presidente de Costa Rica en su intervención durante la misma Cumbre. En pocas palabras dejó claro que América Latina es producto de sus propias decisiones, algunas buenas y muchas muy malas. Fue un discurso donde, en vez de trasladar la responsabilidad a Estados Unidos, la ubicó en el centro de nuestras propias sociedades y clase política. Incluso, hay una anécdota en donde el Presidente Arias le dice al Presidente Obama que se prepare para recibir las quejas de la región sobre el accionar de Estados Unidos. Aparentemente esa ha sido la costumbre de "los latinos" en su relación con "los gringos", quejarse de que siempre intervienen. Y lo puedo entender, ese es el sentimiento de la calle, también.
Entonces, volviendo al doble discurso y doble moral, por qué ahora que se desató la crisis de Honduras, ese mismo sector (izquierda en muchos casos), que celebró el distanciamiento de Estados Unidos, ahora demanda que Obama debería ser más enérgico con Micheletti y el gobierno de facto que impera en Honduras? Qué pasó? No queríamos acaso que Estados Unidos nos dejara solucionar nuestros problemas internamente? No era entonces el inicio de una nueva era porque ahora "los gringos" no iban a intervenir en la política interna de los países lationamericanos, ni iban a mandar a sus tropas militares cada vez que ellos creían la democracia y las libertades estaban en riesgo?
Acá es donde sale ese doble discurso y se hace evidente que en efecto tomamos decisiones oportunistas, nos acomodamos donde mejor calienta el sol, y por supuesto, de esa forma es imposible tener buenos resultados. Hoy, muchos sectores demandan una intervención enérgica de Estados Unidos en el conflicto hondureño. Dicen que no es posible que Zelaya haya sido derrocado, y que Micheletti (representando la derecha hondureña), se mantenga en el poder y Estados Unidos no haga nada.
Qué les parece? Sin duda alguna, no hay forma de quedarle bien a un latinoamericano. O peor aún, que asumamos la responsabilidad de nuestra paupérrima actuación política y poca capacidad de planificación. El argumento es simplemente incoherente: si Estados Unidos nos tiene "bajo el zapato", entonces es su responsabilidad que la región sea pobre, y con la mayor desigualdad del mundo (ya lo dijo Arias en su discurso, si en América Latina, son los pobres y no los ricos, los que pagan los impuestos, eso sólo es culpa de nosotros). Que si Estados Unidos nos deja a la libre decidir sobre nuestra democracia y problemas internos, entonces, que el Presidente Obama es débil, no apoya la democracia e indirectamente legitima un golpe de estado de la derecha en Honduras.
Ahora el Presidente Chávez de Venezuela demanda una actitud rígida y fuerte de parte de Estados Unidos hacia Honduras. Y con él un gran sector de la región (en muchos casos alineados a la izquierda). Sin duda esto sólo es entendible dentro de esa lógica de doble discurso. Zelaya, llegó al poder desde la derecha, y ejerciendo su mandato, tuvo una metamorfosis hacia el populismo de izquierda, que le valió grandes amigos políticos, entre ellos Hugo Chávez y Daniel Ortega (Nicaragua). Cuando es derrocado, los primeros en dar el salto fueron precisamente Chávez, amparado en la solidaridad de los países miembros del ALBA, y ni qué decir de Ortega, que después de haber desacreditado el papel de la OEA en su interveción en la XXXIX Asamblea General de dicho Forum, ahora pide mano dura de parte de Estados Unidos y de la OEA hacia el gobierno de facto de Micheletti.
Esa es la realidad. Doble moral politica y doble discurso, que lo único que genera, es la desacreditación de nuestra región a nivel internacional, y peor aún, que vean a nuestros gobernantes como un clan de charlatanes de baja educación que lo único que buscan es poder y riqueza. Situación que legitiman con la aprobación de una buena parte de la población que sigue creyendo en ese populismo falaz. Algo que lastimosamente también es cierto. Mientras continuemos con ese precario comportamiento político, seguiremos sufriendo las mismas pestes políticas y económicas que han cubierto a América Latina en los últimos 60 años. Y como dijo Oscar Arias, todo es culpa de nuestras decisiones. Nuestras malas y no pensadas decisiones.
Otro ejemplo más de por qué, es importante interesarse en política, y salir a votar por los mejores.
Steffan G.C.